by Esmeralda | Feb 9, 2026 | Mi historia
Cómo me cuido después de un episodio de angina
Pequeños hábitos que me ayudan a vivir con más calma
Como saben, tuve un episodio de angina de pecho hace 2 semanas…
Después de un episodio de angina, el cuerpo y la mente no quedan igual.
Aunque físicamente empieces a sentirte mejor, por dentro todo va más despacio, más sensible.
Aprendí que cuidarme después no es exagerar ni vivir con miedo.
Es escuchar, respetar y bajar el ritmo sin culpa.
Esto es lo que a mí me ayuda.
1️⃣ Me doy permiso de ir más lento
No intento volver de inmediato a “como estaba antes”.
Mi cuerpo pasó por algo importante y necesita tiempo.
Ir más lento no es retroceder.
Es sanar.
2️⃣ Escucho cualquier señal, aunque sea pequeña
Después de una angina aprendí que:
-
el cansancio extremo
-
la presión en el pecho
-
el ahogo
-
o el malestar raro
no se ignoran.
No siempre es algo grave, pero siempre merece atención.
3️⃣ Cuido mi descanso como parte del tratamiento
Dormir, hacer pausas y no llenarme de pendientes también es cuidarme.
No todo se arregla con medicamentos aunque sí es importante tomarse la medicación indicada, en mi casa me pongo unos parches de nitroglicerina y tomo unas pastillas extras para esas emergencias.
El descanso también es medicina.
4️⃣ Me hablo con más amabilidad
Después de un episodio así, la mente puede llenarse de miedo o culpa:
“¿Hice algo mal?”
“¿Por qué otra vez?”
He aprendido a cambiar esas preguntas por:
“¿Qué necesito hoy?”
Eso cambia todo.
5️⃣ No minimizo lo que siento
Si algo no se siente bien, lo digo.
Si necesito ayuda, la pido.
Vivir con calma también significa no aguantar por costumbre.
6️⃣ Recuerdo que cuidarme no es vivir limitada
Cuidarme no me quita la vida.
Me la protege.
Puedo seguir adelante, pero con conciencia, información y respeto por mi cuerpo.
🌿 Para quien esté leyendo esto
Si tú también has pasado por una angina o un susto con tu corazón, quiero decirte algo:
No estás débil.
Estás aprendiendo a escucharte y eso también es fortaleza.
by Esmeralda | Ene 27, 2026 | Artículos
🌿Durante mucho tiempo pensé que la angina de pecho era solo “un dolor en el pecho”.
Algo que se quitaba con reposo o con una pastilla.
No entendía que en realidad era una forma en la que mi corazón me estaba hablando.
Una señal de que necesitaba atención, calma y respeto.
Después de vivir una recaída, comprendí que la angina no es solo un diagnóstico médico.
Es una experiencia que se siente en el cuerpo… y también en el corazón emocional.
Por eso quise escribir este artículo:
para explicar qué es una angina de pecho con palabras sencillas,
para que quien lo lea no se asuste,
pero tampoco lo ignore.
🔗En el capítulo anterior compartí lo que he aprendido viviendo con un marcapasos y cómo he tenido que cambiar muchas cosas de mi vida para cuidarme mejor.
Ese aprendizaje me llevó también a entender algo más profundo:
aunque uno se cuide, el corazón a veces vuelve a pedir atención.
De eso quiero hablar hoy:
de qué es una angina de pecho,
cómo se siente realmente
y por qué escucharla a tiempo puede marcar la diferencia.
¿Qué es una angina de pecho?
Entenderla para no ignorar las señales del corazón
La angina de pecho es una forma en la que el corazón avisa que algo no está funcionando bien.
No es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de que el corazón no está recibiendo suficiente oxígeno a través de la sangre.
Muchas personas creen que la angina es solo “dolor en el pecho”, pero en realidad puede sentirse de distintas maneras y, si no se atiende, puede volverse un problema serio.
Por eso es importante entender qué es, cómo se manifiesta y por qué no debe ignorarse.
¿Qué es exactamente una angina de pecho?
La angina de pecho ocurre cuando el músculo del corazón no recibe suficiente oxígeno debido a que las arterias que lo alimentan están parcial o temporalmente obstruidas o se contraen.
Esto provoca una sensación de:
-
Presión
-
Opresión
-
Dolor
-
Ardor
-
O molestia en el pecho
Es una señal de alerta del cuerpo que dice:
“Algo no está bien, necesito atención.”
¿Cómo se siente una angina de pecho?
No siempre se presenta igual en todas las personas.
Puede sentirse como:
-
Dolor o presión en el centro del pecho
-
Sensación de peso o apretón
-
Ardor parecido a la acidez
-
Dificultad para respirar
-
Náuseas
-
Mareo
-
Sudoración fría
-
Dolor que se extiende al brazo, cuello, espalda o mandíbula
En muchas mujeres, la angina no siempre es un dolor fuerte, sino:
-
Cansancio extremo
-
Falta de aire
-
Náuseas
-
Malestar general
Por eso a veces se confunde con ansiedad o problemas digestivos.
¿Por qué ocurre la angina de pecho?
Las causas más comunes son:
El corazón trabaja más y no recibe la sangre suficiente para hacerlo.
Tipos de angina de pecho
1️⃣ Angina estable
2️⃣ Angina inestable
3️⃣ Angina variante (o de Prinzmetal)
¿Por qué no debe ignorarse?
La angina de pecho puede ser una señal de:
Ignorarla o automedicarse puede retrasar un diagnóstico importante.
Ante síntomas como:
-
Dolor persistente
-
Presión en el pecho
-
Ahogo
-
Náuseas
-
Mareo
Es necesario buscar valoración médica.
¿Cómo se diagnostica?
El médico puede usar:
-
Electrocardiograma
-
Análisis de sangre
-
Ecocardiograma
-
Pruebas de esfuerzo
-
Estudios de imagen
Cada caso es diferente y requiere evaluación individual.
Tratamiento de la angina de pecho
Depende de la causa, pero puede incluir:
-
Medicamentos
-
Cambios en el estilo de vida
-
Control del estrés
-
Alimentación saludable
-
Actividad física supervisada
-
En algunos casos, procedimientos médicos
La clave es no vivir con dolor como algo normal.
Vivir con angina también es aprender a escuchar el cuerpo
La angina no solo se trata con pastillas.
También se trata con:
-
Descanso
-
Atención
-
Información
-
Amor propio
-
Respeto a los límites
Entender qué es una angina de pecho ayuda a perderle el miedo, pero no el respeto.
Para quien esté leyendo esto
Si tú o alguien cercano ha sentido dolor en el pecho, ahogo o presión:
No lo minimices.
No lo normalices.
No te quedes con la duda.
El corazón habla.
Aprender a escucharlo puede marcar la diferencia.
❤️ Mensaje
Entender qué es una angina de pecho no es para vivir con miedo,
es para vivir con conciencia.
El corazón no se equivoca cuando avisa.
Nos pide pausa, atención y respeto.
Aprender a escuchar esas señales es una forma de amor propio.
No se trata de alarmarse, sino de cuidarse.
Si este texto te ayudó a comprender mejor lo que pasa en tu cuerpo,
entonces ya cumplió su propósito.
📌 Fuentes médicas y educativas sobre angina de pecho
-
Mayo Clinic – Angina de pecho: síntomas y causas
Información general sobre qué es la angina, cómo se siente y sus tipos.
-
Cleveland Clinic – Angina: causas y cuándo buscar ayuda
Explicación clara de qué es el dolor de pecho (angina) y por qué puede ser señal de un problema cardíaco.
-
Cardioalianza – Qué es la angina de pecho
Definición de angina como un tipo de cardiopatía isquémica y explicación de su origen.
-
Merck Manuals – Angina de pecho (hogar)
Concepto médico de angina como dolor torácico transitorio por falta de oxígeno en el músculo cardíaco.
-
MedlinePlus – Angina de pecho
Definición en español de angina como molestia o dolor por insuficiente irrigación sanguínea al corazón.
-
RadiologyInfo.org – Angina pectoris
Explicación de la angina como molestia temporal en el pecho por disminución del flujo sanguíneo al corazón.
-
NHLBI / NIH – Angina (dolor de pecho)
Descripción clínica de la angina, cómo se siente y su relación con la enfermedad de las arterias coronarias.
-
Healthdirect – Angina: síntomas, diagnóstico y tratamiento
Información sobre los tipos de angina y su significado médico.
by Esmeralda | Ene 15, 2026 | Mi historia
❌ Lo que NO debo hacer viviendo con un marcapasos
Cuando vives con un marcapasos, hay cosas que nadie te explica del todo.
No porque no sean importantes, sino porque a veces se dan por sentadas… y no lo son.
Yo no aprendí todo esto en una consulta médica.
Lo aprendí viviéndolo, escuchando mi cuerpo, equivocándome, preguntando, y muchas veces sintiendo miedo.
No escribo esto para asustar a nadie.
Lo escribo porque saber también es una forma de cuidarse, y porque a mí me hubiera gustado leer algo así cuando empecé este camino.
Si tú también vives con un marcapasos, quiero que sepas algo desde ahora:
no estás exagerando, no eres débil, y no estamos solos.
⚡ No puedo ignorar los campos magnéticos (aunque nadie te lo advierta mucho)
Algo que aprendí es que los campos magnéticos sí importan.
Bocinas grandes, imanes fuertes, ciertos equipos eléctricos… no es paranoia, es cuidado.
No vivo huyendo, pero sí pongo atención.
Mi corazón lo agradece.
🧲 Los imanes “pequeños” tampoco son tan inofensivos
Fundas de celular, pulseras magnéticas, terapias alternativas…
Yo no sabía que cosas tan comunes podían interferir con el marcapasos.
Desde entonces, prefiero prevenir que lamentar.
🏥 La resonancia magnética no es algo simple
Esto es importante y casi nadie lo dice claro:
no todos los marcapasos permiten resonancia.
Y si la permiten, no es como a cualquier persona.
Tiene que estar el técnico, pausar el marcapasos y reprogramarlo después.
Aprendí a preguntar sin pena, porque es mi cuerpo.
🪥 Incluso un cepillo eléctrico puede ser tema
Suena exagerado, lo sé. Yo también lo pensé.
Pero algunos aparatos eléctricos sí pueden interferir.
No se trata de vivir limitada, sino de confirmar antes.
☀️ El sol directo en el pecho ya no es una opción para mí
Esto lo aprendí con el tiempo.
El sol fuerte en la zona del marcapasos puede provocar quemaduras, incluso sin que lo notes al momento.
Ahora me cubro.
No por miedo, sino por amor propio.
🏗️ Las torres de alta tensión ya no son un “da igual”
Antes ni las veía.
Ahora sé que los campos eléctricos intensos sí pueden afectar.
No vivo pensando en eso, pero sí lo tengo presente.
📱 El celular no va sobre el pecho
Parece obvio, pero no lo es tanto.
Nada de brasier, nada de apoyarlo sobre el corazón.
Son detalles pequeños que marcan diferencia.
💪 El ejercicio sigue siendo parte de mi vida… pero con respeto
Mover el cuerpo es necesario, pero no todo vale.
Cargar peso, forzar el brazo del lado del marcapasos o exigirme de más ya no es opción.
Aprendí a escuchar mis límites, y eso también es fortaleza.
💊 El dolor en el pecho no se negocia
Esto quiero decirlo fuerte y claro, desde mi experiencia:
no todo dolor se aguanta.
Automedicarse, “a ver si se quita” o minimizar síntomas puede ser peligroso.
Si algo se siente mal, se revisa. Punto.
🩺 Las revisiones ya son parte de mi vida
Aunque me sienta bien.
Aunque tenga mil cosas que hacer.
El marcapasos necesita seguimiento, y yo necesito tranquilidad.
❤️ Vivir con un marcapasos no me quitó la vida, me cambió la forma de vivirla
No soy frágil.
Soy consciente.
No vivo con miedo.
Vivo informada.
Y si algo he aprendido, es que cuidarme no es exagerar, es respetarme.
🌿 Si llegaste hasta aquí
Vivir con un marcapasos no me quitó la libertad.
Me enseñó a vivir con más conciencia.
Hoy sé que cuidarme no es tener miedo, es tener información.
Que poner límites no es rendirse, es respetar al cuerpo que sigue luchando por mí todos los días.
No siempre es fácil.
Hay días de cansancio, de dudas, de dolor…
pero también hay días de calma, de gratitud y de fuerza.
Si este texto te acompañó aunque sea un poquito, entonces cumplió su propósito.
⚠️ 👉 Cuando el corazón vuelve a pedir atención 🩺
Con el tiempo entendí algo importante:
aunque uno siga todas las recomendaciones, el corazón a veces vuelve a pedir atención.
El sábado 10 viví una recaída de angina de pecho (han sido bastantes pero ahorita voy a comenzar a incluirlas).
Y aunque conozco mi diagnóstico, aunque tengo tratamiento y marcapasos, la duda volvió a aparecer.
Esa experiencia me recordó que vivir con una condición cardíaca no es una línea recta.
Es un camino con pausas, retrocesos y aprendizajes constantes.
En el siguiente capítulo quiero hablar de eso:
de cómo se siente una recaída,
de lo que pasa por la mente y el cuerpo,
y de por qué escuchar las señales a tiempo puede marcar la diferencia.
Porque vivir con calma no significa ignorar el dolor,
significa estar tranquila, atenderlo con amor y responsabilidad.
by Esmeralda | Ene 3, 2026 | Mi historia, Uncategorized
⭐ Capítulo: Aprender a vivir con límites que nadie ve
Parte 3
Después de aceptar que los síntomas no se habían ido, empezó otra etapa aún más silenciosa:
aprender a vivir con límites invisibles.
Porque no siempre se trata de estar en una cama de hospital.
A veces, lo más difícil sucede cuando ya estás en casa y la vida “debería” seguir normal.
🕊️ El día a día ya no era el mismo
Había cosas muy simples que dejaron de serlo:
-
cargar a mi bebé como antes
-
caminar sin pensar en cuánto me iba a cansar
-
subir escaleras sin miedo
-
hacer planes sin calcular mi energía
-
salir sin preguntarme si mi cuerpo iba a responder
Mi vida empezó a medirse en esfuerzos.
Cada actividad tenía un costo físico que antes no existía.
Y lo más duro era que, por fuera, nadie veía nada.
😔 Vivir con una enfermedad invisible
Muchas veces me dijeron frases como:
-
“Pero te ves bien”
-
“Seguro ya estás mejor”
-
“Todo está en tu mente”
Y yo sonreía…
porque explicar lo que se siente vivir con dolor, cansancio y mareos constantes es agotador.
El cuerpo se cansa,
pero el alma también.
⚖️ Entre la gratitud y el duelo
Había días en los que me sentía agradecida por seguir aquí,
por ver crecer a mi bebé,
por tener a mi familia.
Y otros días, simplemente lloraba en silencio,
porque la vida que conocía ya no existía.
Aprendí que ambas emociones pueden convivir.
Que se puede agradecer y, al mismo tiempo, extrañar.
🫀 Escuchar al cuerpo (aunque no nos guste)
Con el tiempo entendí algo importante:
mi cuerpo ya no podía ser empujado como antes.
Si no descansaba, me cobraba factura.
Si ignoraba el cansancio, aparecían los síntomas.
Si me exigía de más, el dolor regresaba.
Aprendí —a la fuerza— a escucharme.
No siempre lo hago bien.
Pero ahora sé que respetar mis límites no es rendirme…
es cuidarme.
❤️ Reflexión
Vivir con una enfermedad crónica no es una batalla constante.
Es una adaptación diaria.
Hay días buenos.
Hay días muy malos.
Y hay días normales que se sienten como un triunfo.
Hoy sé que mi vida no es menos valiosa por ser distinta.
Solo es otra forma de vivir.
Con más pausas.
Con más conciencia.
Y, poco a poco, con más calma.
🌫️ Con el paso de los meses entendí que mis límites no solo eran físicos o emocionales.
También había reglas nuevas, advertencias que antes jamás habría imaginado escuchar.
Mi cardiólogo empezó a enumerar cosas que, de ahora en adelante, no podía hacer, lugares a los que debía tener cuidado de acercarme y situaciones cotidianas que podían representar un riesgo para mi marcapasos.
Ahí comprendí que vivir con un marcapasos no solo significaba aprender a escuchar a mi cuerpo,
sino también aprender a moverme en un mundo lleno de cosas que podían afectarlo sin que nadie más lo notara.
Ese fue otro golpe de realidad.
Uno más silencioso, pero igual de fuerte.
👉 En el siguiente capítulo comparto todas esas advertencias, prohibiciones y cuidados que llegaron junto con el marcapasos… y cómo fue aprender a vivir con ellas.
by Esmeralda | Dic 16, 2025 | Mi historia
⭐ Capítulo: Cuando los síntomas no se fueron… incluso después del marcapasos
Parte 2
Después de la cirugía, pensé que las cosas empezarían a acomodarse.
Pero no fue así.
Seguí con consultas constantes con mi cardiólogo, porque mis síntomas eran muy marcados.
Me ahogaba con facilidad, el cansancio era extremo y mi cuerpo no respondía como se suponía que debía hacerlo.
Finalmente, mi cardiólogo, junto con el técnico del marcapasos, decidió hacer varios ajustes al dispositivo.
Dejaron mi frecuencia fija en 60 latidos por minuto, porque si se subía me ahogaba muchísimo.
Por las noches, la bajaron a 50 latidos por minuto, para que yo pudiera estar, como ellos decían, “decente”.
Ahí entendí que incluso con un marcapasos, mi corazón no funcionaba como el de una persona sana.
💔 La cita con el psiquiatra
En medio de todo esto, mi cardiólogo me envió con un psiquiatra.
Yo no entendía por qué. Pensaba que el problema era mi corazón, no mi mente.
Pero mi doctor lo sabía.
Él sabía perfectamente lo que venía.
Recuerdo que me dijo con mucha firmeza y cariño:
“Aguanta, Esme. Por favor, no te vayas a desesperar…”
(Él ya sabía todo lo que iba a implicar vivir así).
Fui solo a una consulta.
No podía pagar $1,300 pesos mexicanos cada semana, sin saber por cuánto tiempo más.
Aun así, seguí los consejos que ese día me dio el psiquiatra.
🌪 La salud mental
La verdad es que fue —y sigue siendo— muy difícil.
Depender de otros para casi todo, hasta el día de hoy, es algo que pesa.
Ese cambio brutal de “ayer sí podía y hoy ya no” duele más de lo que la gente imagina.
Es pedir favores.
Es notar las miradas, unas buenas, otras incómodas.
Es pedir que te lleven, que te traigan, que te ayuden.
Es sentir que estorbas, aunque nadie lo diga.
A todo eso se suma el dolor físico, la desesperación, la frustración, la tristeza y el enojo.
Emociones que, hasta hoy, no están sanadas, solo aprendí a sobrellevarlas.
Recuerdo que el psiquiatra me dijo aquella vez que tenía que aceptar lo que me había pasado para poder estar mejor.
Qué fácil se escucha…
y qué difícil es hacerlo.
❤️ Reflexión
Aceptar un diagnóstico no es sencillo.
Y menos cuando no tiene cura, cuando sabes que es una condición degenerativa y que tu vida no volverá a ser la misma.
Es triste.
Duele.
Cansa.
Pero aun dentro de todo lo malo, siempre hay algo por lo que estar agradecida.
A veces es seguir aquí.
A veces es la familia.
A veces es simplemente un día más.
A pesar de todo…
La vida es bella.