Lo que NO se debe hacer teniendo un marcapasos

❌ Lo que NO debo hacer viviendo con un marcapasos

Cuando vives con un marcapasos, hay cosas que nadie te explica del todo.
No porque no sean importantes, sino porque a veces se dan por sentadas… y no lo son.

Yo no aprendí todo esto en una consulta médica.
Lo aprendí viviéndolo, escuchando mi cuerpo, equivocándome, preguntando, y muchas veces sintiendo miedo.

No escribo esto para asustar a nadie.
Lo escribo porque saber también es una forma de cuidarse, y porque a mí me hubiera gustado leer algo así cuando empecé este camino.

Si tú también vives con un marcapasos, quiero que sepas algo desde ahora:
no estás exagerando, no eres débil, y no estamos solos.

⚡ No puedo ignorar los campos magnéticos (aunque nadie te lo advierta mucho)

Algo que aprendí es que los campos magnéticos sí importan.
Bocinas grandes, imanes fuertes, ciertos equipos eléctricos… no es paranoia, es cuidado.

No vivo huyendo, pero sí pongo atención.
Mi corazón lo agradece.


🧲 Los imanes “pequeños” tampoco son tan inofensivos

Fundas de celular, pulseras magnéticas, terapias alternativas…
Yo no sabía que cosas tan comunes podían interferir con el marcapasos.

Desde entonces, prefiero prevenir que lamentar.


🏥 La resonancia magnética no es algo simple

Esto es importante y casi nadie lo dice claro:
no todos los marcapasos permiten resonancia.

Y si la permiten, no es como a cualquier persona.
Tiene que estar el técnico, pausar el marcapasos y reprogramarlo después.

Aprendí a preguntar sin pena, porque es mi cuerpo.


🪥 Incluso un cepillo eléctrico puede ser tema

Suena exagerado, lo sé. Yo también lo pensé.
Pero algunos aparatos eléctricos sí pueden interferir.

No se trata de vivir limitada, sino de confirmar antes.


☀️ El sol directo en el pecho ya no es una opción para mí

Esto lo aprendí con el tiempo.
El sol fuerte en la zona del marcapasos puede provocar quemaduras, incluso sin que lo notes al momento.

Ahora me cubro.
No por miedo, sino por amor propio.


🏗️ Las torres de alta tensión ya no son un “da igual”

Antes ni las veía.
Ahora sé que los campos eléctricos intensos sí pueden afectar.

No vivo pensando en eso, pero sí lo tengo presente.


📱 El celular no va sobre el pecho

Parece obvio, pero no lo es tanto.
Nada de brasier, nada de apoyarlo sobre el corazón.

Son detalles pequeños que marcan diferencia.


💪 El ejercicio sigue siendo parte de mi vida… pero con respeto

Mover el cuerpo es necesario, pero no todo vale.
Cargar peso, forzar el brazo del lado del marcapasos o exigirme de más ya no es opción.

Aprendí a escuchar mis límites, y eso también es fortaleza.


💊 El dolor en el pecho no se negocia

Esto quiero decirlo fuerte y claro, desde mi experiencia:
no todo dolor se aguanta.

Automedicarse, “a ver si se quita” o minimizar síntomas puede ser peligroso.

Si algo se siente mal, se revisa. Punto.


🩺 Las revisiones ya son parte de mi vida

Aunque me sienta bien.
Aunque tenga mil cosas que hacer.

El marcapasos necesita seguimiento, y yo necesito tranquilidad.


❤️ Vivir con un marcapasos no me quitó la vida, me cambió la forma de vivirla

No soy frágil.
Soy consciente.

No vivo con miedo.
Vivo informada.

Y si algo he aprendido, es que cuidarme no es exagerar, es respetarme.


🌿 Si llegaste hasta aquí

Vivir con un marcapasos no me quitó la libertad.
Me enseñó a vivir con más conciencia.

Hoy sé que cuidarme no es tener miedo, es tener información.
Que poner límites no es rendirse, es respetar al cuerpo que sigue luchando por mí todos los días.

No siempre es fácil.
Hay días de cansancio, de dudas, de dolor…
pero también hay días de calma, de gratitud y de fuerza.

Si este texto te acompañó aunque sea un poquito, entonces cumplió su propósito.

⚠️ 👉 Cuando el corazón vuelve a pedir atención 🩺

Con el tiempo entendí algo importante:
aunque uno siga todas las recomendaciones, el corazón a veces vuelve a pedir atención.

El sábado 10 viví una recaída de angina de pecho (han sido bastantes pero ahorita voy a comenzar a incluirlas).
Y aunque conozco mi diagnóstico, aunque tengo tratamiento y marcapasos, la duda volvió a aparecer.

Esa experiencia me recordó que vivir con una condición cardíaca no es una línea recta.
Es un camino con pausas, retrocesos y aprendizajes constantes.

En el siguiente capítulo quiero hablar de eso:
de cómo se siente una recaída,
de lo que pasa por la mente y el cuerpo,
y de por qué escuchar las señales a tiempo puede marcar la diferencia.

Porque vivir con calma no significa ignorar el dolor,
significa estar tranquila, atenderlo con amor y responsabilidad.

Aprender a vivir con límites que nadie ve Parte 3

⭐ Capítulo: Aprender a vivir con límites que nadie ve

Parte 3

Después de aceptar que los síntomas no se habían ido, empezó otra etapa aún más silenciosa:
aprender a vivir con límites invisibles.

Porque no siempre se trata de estar en una cama de hospital.
A veces, lo más difícil sucede cuando ya estás en casa y la vida “debería” seguir normal.


🕊️ El día a día ya no era el mismo

Había cosas muy simples que dejaron de serlo:

  • cargar a mi bebé como antes

  • caminar sin pensar en cuánto me iba a cansar

  • subir escaleras sin miedo

  • hacer planes sin calcular mi energía

  • salir sin preguntarme si mi cuerpo iba a responder

Mi vida empezó a medirse en esfuerzos.
Cada actividad tenía un costo físico que antes no existía.

Y lo más duro era que, por fuera, nadie veía nada.


😔 Vivir con una enfermedad invisible

Muchas veces me dijeron frases como:

  • “Pero te ves bien”

  • “Seguro ya estás mejor”

  • “Todo está en tu mente”

Y yo sonreía…
porque explicar lo que se siente vivir con dolor, cansancio y mareos constantes es agotador.

El cuerpo se cansa,
pero el alma también.


⚖️ Entre la gratitud y el duelo

Había días en los que me sentía agradecida por seguir aquí,
por ver crecer a mi bebé,
por tener a mi familia.

Y otros días, simplemente lloraba en silencio,
porque la vida que conocía ya no existía.

Aprendí que ambas emociones pueden convivir.
Que se puede agradecer y, al mismo tiempo, extrañar.


🫀 Escuchar al cuerpo (aunque no nos guste)

Con el tiempo entendí algo importante:
mi cuerpo ya no podía ser empujado como antes.

Si no descansaba, me cobraba factura.
Si ignoraba el cansancio, aparecían los síntomas.
Si me exigía de más, el dolor regresaba.

Aprendí —a la fuerza— a escucharme.

No siempre lo hago bien.
Pero ahora sé que respetar mis límites no es rendirme…
es cuidarme.


❤️ Reflexión

Vivir con una enfermedad crónica no es una batalla constante.
Es una adaptación diaria.

Hay días buenos.
Hay días muy malos.
Y hay días normales que se sienten como un triunfo.

Hoy sé que mi vida no es menos valiosa por ser distinta.
Solo es otra forma de vivir.

Con más pausas.
Con más conciencia.
Y, poco a poco, con más calma.

🌫️ Con el paso de los meses entendí que mis límites no solo eran físicos o emocionales.
También había reglas nuevas, advertencias que antes jamás habría imaginado escuchar.

Mi cardiólogo empezó a enumerar cosas que, de ahora en adelante, no podía hacer, lugares a los que debía tener cuidado de acercarme y situaciones cotidianas que podían representar un riesgo para mi marcapasos.

Ahí comprendí que vivir con un marcapasos no solo significaba aprender a escuchar a mi cuerpo,
sino también aprender a moverme en un mundo lleno de cosas que podían afectarlo sin que nadie más lo notara.

Ese fue otro golpe de realidad.
Uno más silencioso, pero igual de fuerte.

👉 En el siguiente capítulo comparto todas esas advertencias, prohibiciones y cuidados que llegaron junto con el marcapasos… y cómo fue aprender a vivir con ellas.

Capítulo: Cuando los síntomas no se fueron… Parte 2

Capítulo: Cuando los síntomas no se fueron… Parte 2

⭐ Capítulo: Cuando los síntomas no se fueron… incluso después del marcapasos

Parte 2

Después de la cirugía, pensé que las cosas empezarían a acomodarse.
Pero no fue así.

Seguí con consultas constantes con mi cardiólogo, porque mis síntomas eran muy marcados.
Me ahogaba con facilidad, el cansancio era extremo y mi cuerpo no respondía como se suponía que debía hacerlo.

Finalmente, mi cardiólogo, junto con el técnico del marcapasos, decidió hacer varios ajustes al dispositivo.
Dejaron mi frecuencia fija en 60 latidos por minuto, porque si se subía me ahogaba muchísimo.
Por las noches, la bajaron a 50 latidos por minuto, para que yo pudiera estar, como ellos decían, “decente”.

Ahí entendí que incluso con un marcapasos, mi corazón no funcionaba como el de una persona sana.

💔 La cita con el psiquiatra 

En medio de todo esto, mi cardiólogo me envió con un psiquiatra.
Yo no entendía por qué. Pensaba que el problema era mi corazón, no mi mente.

Pero mi doctor lo sabía.
Él sabía perfectamente lo que venía.

Recuerdo que me dijo con mucha firmeza y cariño:
“Aguanta, Esme. Por favor, no te vayas a desesperar…”
(Él ya sabía todo lo que iba a implicar vivir así).

Fui solo a una consulta.
No podía pagar $1,300 pesos mexicanos cada semana, sin saber por cuánto tiempo más.
Aun así, seguí los consejos que ese día me dio el psiquiatra.

🌪 La salud mental

La verdad es que fue —y sigue siendo— muy difícil.

Depender de otros para casi todo, hasta el día de hoy, es algo que pesa.
Ese cambio brutal de “ayer sí podía y hoy ya no” duele más de lo que la gente imagina.

Es pedir favores.
Es notar las miradas, unas buenas, otras incómodas.
Es pedir que te lleven, que te traigan, que te ayuden.
Es sentir que estorbas, aunque nadie lo diga.

A todo eso se suma el dolor físico, la desesperación, la frustración, la tristeza y el enojo.
Emociones que, hasta hoy, no están sanadas, solo aprendí a sobrellevarlas.

Recuerdo que el psiquiatra me dijo aquella vez que tenía que aceptar lo que me había pasado para poder estar mejor.
Qué fácil se escucha…
y qué difícil es hacerlo.


❤️ Reflexión

 

Aceptar un diagnóstico no es sencillo.
Y menos cuando no tiene cura, cuando sabes que es una condición degenerativa y que tu vida no volverá a ser la misma.

Es triste.
Duele.
Cansa.

Pero aun dentro de todo lo malo, siempre hay algo por lo que estar agradecida.
A veces es seguir aquí.
A veces es la familia.
A veces es simplemente un día más.

A pesar de todo…

La vida es bella.
Cuando los síntomas no se fueron… incluso después del marcapasos

Cuando los síntomas no se fueron… incluso después del marcapasos

⭐ Capítulo: Cuando los síntomas no se fueron… incluso después del marcapasos

 

Después de la cirugía, todos —incluidos los médicos del hospital— pensaron que la parte más difícil ya había pasado.
Y sí, la bradicardia se corrigió con el marcapasos…
pero no mis otros problemas del corazón.

Lo que pocos saben es que no todos los pacientes que reciben un marcapasos “vuelven a la normalidad”.
Yo soy uno de esos casos.

A los pocos días del alta, cuando apenas empezaba a recuperarme físicamente, me di cuenta de algo que me rompió por dentro:
los síntomas no se habían ido.

💔 El dolor en el pecho seguía ahí

Los doctores me habían explicado que tenía:

  • un puente muscular con obstrucción del 60%,
  • arterias tortuosas,
  • arterias más delgadas de lo normal en el lado derecho,
  • y un tronco muy corto.

El marcapasos ayudaba al ritmo de mi corazón,
pero no podía arreglar todo lo demás.

Por eso el dolor en el pecho no desapareció.
Al contrario…

Al subir las escaleras me faltaba el aire,
si cargaba algo (aunque fuera ligero) sentía presión,
si me estresaba tantito, me dolía la boca del estómago,
si caminaba rápido, mi corazón no “respondía como debería”.

Era como vivir con un freno interno que nunca se quitaba.

Además hubo que ajustar mi marcapasos para que yo no me “ahogara” tanto y empecé a quedarme dormida de repente, sin sueño, era algo así de “me voy a dormir” (avisaba) y corrían a verme o a estar conmigo por si en ese momento yo estaba cuidando a mi bebé.

🫠 La presión baja volvió, como siempre

Después del marcapasos, yo esperaba sentirme “más fuerte”.
Pero mi realidad fue otra:

  • mareos constantes
  • visión borrosa
  • debilidad al levantarme
  • caídas de presión repentinas
  • ganas de desmayarme sin razón aparente

Mis valores bajaban a 90/60, 87/60, 85/58
y había días donde simplemente no podía estar de pie mucho tiempo.

Mis médicos lo explicaban muy claro:
“Tu corazón late bien, pero tu flujo sanguíneo no es normal.”

Mi puente muscular sigue apretando la arteria en cada latido,
y mis arterias tortuosas hacen que la sangre no fluya como debería.

🌪 Los síntomas extraños que nadie entiende

A los mareos y al dolor en el pecho se sumaron sensaciones que muy poca gente menciona:

  • episodios de fatiga “que me tumbaban”
  • falta de aire al mínimo esfuerzo
  • dolor debajo de la costilla izquierda
  • el pecho “apretado” por dentro
  • taquicardia rara a pesar del marcapasos
  • ansiedad por sentir mi corazón trabajar de forma distinta

A veces, sentía como si mi cuerpo olvidara cómo distribuir la sangre.
Como si cada sistema estuviera peleando para funcionar.

Y tratar de explicarle esto a alguien es complicado,
porque por fuera una “se ve bien”.

🧩 Y ahí entendí algo doloroso: el marcapasos no era el final del problema… era el inicio de una realidad distinta

Yo pensaba que después de la cirugía iba a recuperar mi vida.
Que iba a volver a hacer ejercicio, cargar a mi bebé, manejar, caminar sin miedo.

Pero mis diagnósticos no desaparecieron:

  • El puente muscular sigue ahí.
  • Las arterias tortuosas siguen ahí.
  • La presión baja sigue ahí.
  • Mis síntomas siguen ahí.

El marcapasos evitó que mi corazón se detuviera…
pero no podía cambiar la estructura de mis arterias.

❤️ Reflexión

Muchas personas creen que “ya me curé” porque tengo un dispositivo que regula mis latidos.
Pero la realidad de vivir con una enfermedad cardíaca estructural es muy distinta.

Aprendí que la vida no siempre vuelve a como era antes.
Que hay días buenos y días que se sienten imposibles.
Que estar viva es un milagro, pero también una carga pesada.

Y aun así, aquí sigo…
con dolor, días con miedo, días sin miedo, frustrada, con desesperanza, con limitaciones…
pero también con fuerza, esperanza y amor por mi familia.

El corazón que me falló también me enseñó a valorar cada latido,
y a contar mi historia para que otros sepan que no están solos.

 

Tipos de marcapasos

⭐ Tipos de marcapasos: cuál es la diferencia y

cómo saber cuál necesitas

Los marcapasos son dispositivos que ayudan a regular el ritmo del corazón cuando éste es demasiado lento o irregular. Aunque muchas personas creen que existe “un solo tipo”, en realidad hay varios modelos diseñados para necesidades específicas.

En esta guía aprenderás de forma sencilla:

  • Los distintos tipos de marcapasos
  • Para qué sirve cada uno
  • En qué se diferencian
  • Cómo se decide cuál necesita cada paciente

Además, al final encontrarás fuentes médicas confiables.

🟢 1. ¿Qué es un marcapasos?

Un marcapasos es un dispositivo electrónico que envía impulsos eléctricos al corazón para mantener un ritmo adecuado.
Se utiliza cuando el corazón late:

  • Muy lento (bradicardia)
  • De manera irregular
  • Con bloqueos eléctricos
  • Con fallas del nodo sinusal o auriculoventricular

Su función principal es mantener un ritmo estable y seguro.

🟢 2. Tipos de marcapasos

Los marcapasos se clasifican principalmente según la cantidad de cámaras del corazón que estimulan y según el tipo de problema eléctrico que corrigen.

🟣 A) Marcapasos unicameral

Estimula una sola cámara del corazón: aurícula derecha o ventrículo derecho.

¿Cuándo se usa?

  • Disfunción del nodo sinusal sin problemas en los ventrículos
  • Personas con fibrilación auricular permanente que solo necesitan apoyar el ventrículo

Ventajas:

  • Procedimiento más sencillo
  • Menos riesgo de complicaciones mecánicas

Desventajas:

  • No mantiene sincronía auriculoventricular
  • No es útil para la mayoría de los bloqueos AV

🟣 B) Marcapasos bicameral

Estimula aurícula derecha y ventrículo derecho.

¿Cuándo se usa?

  • Bloqueos auriculoventriculares
  • Disfunción del nodo sinusal con alteraciones de sincronía
  • Pacientes que necesitan un ritmo más fisiológico

Ventajas:

  • Imitan mejor el ritmo natural del corazón
  • Mantienen coordinación entre aurículas y ventrículos
  • Reducen mareos, cansancio y desmayos asociados a bradicardia

Desventajas:

  • Procedimiento algo más complejo
  • Mayor consumo de batería comparado con el unicameral

👉 Es el tipo de marcapasos que me colocaron.

🟣 C) Marcapasos tricameral (Terapia de resincronización cardíaca – CRT/ TRC)

Estimula tres cámaras: aurícula derecha, ventrículo derecho y ventrículo izquierdo.

¿Cuándo se usa?

  • Insuficiencia cardíaca con disincronía ventricular
  • Bloqueo de rama izquierda
  • Corazones que laten de forma descoordinada

Ventajas:

  • Mejora la contracción del corazón
  • Reduce síntomas en insuficiencia cardíaca
  • Disminuye hospitalizaciones

Desventajas:

  • Se usa solo en casos específicos

🟣 D) Marcapasos sin cables (leadless pacemaker)

Es un dispositivo del tamaño de una cápsula que se coloca directamente dentro del corazón, sin cables.

¿Cuándo se usa?

  • Pacientes con riesgo de infecciones
  • Aquellos que solo requieren estimulación unicameral
  • Cuando no es posible colocar electrodos tradicionales

Ventajas:

  • No requiere cables
  • Menor riesgo de desplazamiento o infección
  • Implantación menos invasiva

Desventajas:

  • Solo funciona como marcapasos unicameral
  • No sirve para mantener sincronía AV

🟢 3. ¿Cómo decide el médico qué marcapasos necesita una persona?

El tipo de marcapasos se elige según:

  • El tipo de arritmia
  • La edad y nivel de actividad
  • Si existe bloqueo AV
  • Si hay insuficiencia cardíaca
  • Si se requiere mantener sincronía auriculoventricular
  • La anatomía de las arterias y el tamaño del corazón
  • Antecedentes médicos

Generalmente:

  • Unicameral: problemas simples del nodo sinusal o FA permanente.
  • Bicameral: la mayoría de los bloqueos y bradicardias.
  • Tricameral (CRT): insuficiencia cardíaca con disincronía.
  • Sin cables: casos especiales o con alto riesgo de infección.

🟢 4. ¿Cuánto dura un marcapasos?

Por lo general:

  • 7–10 años si es bicameral
  • 10–12 años si es unicameral
  • Puede durar menos si la persona depende 100% del dispositivo

El reemplazo consiste solo en cambiar el generador (la “batería”), no los cables, a menos que estén dañados.

 

💛 Reflexión final

Un marcapasos es una herramienta que puede transformar la calidad de vida de alguien con problemas eléctricos en el corazón.
Conocer los tipos ayuda a quitar miedos, aclarar expectativas y entender mejor lo que se espera de un tratamiento de este tipo.

 

📚 Fuentes médicas confiables

¿Qué fue lo que me hicieron en la cirugía?

🏥 ¿Qué fue lo que me hicieron en la cirugía?

 

Llegando al quirófano, mi esposo me echó la bendición antes de entrar 😜.
Yo no estaba nerviosa ni tenía miedo. Y hasta hoy, vivir con un marcapasos es algo con lo que estoy en paz.

La cirugía fue en una sala de hemodinamia, porque antes de colocar el marcapasos debían hacerme un cateterismo cardíaco para encontrar la causa real del bloqueo que se detectó en la prueba de esfuerzo.

Ahí había mucha gente:

  • enfermeras
  • técnicos
  • mi cardiólogo electrofisiólogo
  • el técnico del marcapasos
  • y el cardiólogo intervencionista (quien realizó el cateterismo)

 

🫀 ¿Cómo fue el cateterismo?

Me lo hicieron por la vena radial (muñeca derecha).
Con ese estudio confirmaron que mi bloqueo no era por colesterol ni arterias tapadas, sino por:

  • Puente muscular en la arteria descendente anterior (obstrucción del 60%)
  • Arterias tortuosas en el lado izquierdo (las mías son en “zigzag”)
  • Arterias del lado derecho más delgadas de lo normal

 

❓ ¿Qué hicieron cuando descubrieron eso?

Pues… ¡nada!
No hay cirugía que corrija un puente muscular severo ni las arterias tortuosas 😲.
Es algo congénito, y no existe un tratamiento definitivo.

Así que terminaron el cateterismo e iniciaron la parte dos: colocar el marcapasos.

 

⚡ ¿Cómo colocaron el marcapasos?

Los marcapasos modernos son menos invasivos. El mío es más o menos del tamaño de la palma de mi mano.

Hicieron una incisión debajo de mi clavícula izquierda, colocaron la batería y dejaron los cables conectados al corazón.
Tiene una duración aproximada de 10 años.
Mi cambio de batería será en 2027.

Antes había marcapasos más grandes y más incómodos; hoy son más ligeros y tecnológicos.

En otro artículo les contaré los tipos de marcapasos y gamas.

 

💪 Lo que vino después

Tuve que usar cabestrillo durante 4 semanas para no mover el brazo izquierdo.
No debía subirlo ni hacer esfuerzo para permitir que los cables se fijaran bien al corazón.

En ese momento yo tenía un bebé de 10 meses… y ya no pude cargarlo.
Tuve que aprender a vivir con nuevas limitaciones y una nueva realidad.

 

🩺 📌 ¿Qué me dijo el Dr cuando fue a verme a la habitación?

  • No puedes cargar cosas pesadas
  • No debes manejar
  • Debes dormir bien
  • No puedes hacer ejercicio (ni esfuerzos)
  • No puedes tener emociones fuertes
  • No puedes tener estrés (JA… imposible 😅)
  • Pero puedes comer de todoooo 😁 (con medida, claro)

Para mí, comer es una bendición.
Hay quienes quieren comer y no pueden comprar comida.
Y otros que pueden comprarla… pero su cuerpo no se los permite.

Finalmente, el Dr nos explicó lo que encontraron en el cateterismo, y subió también el técnico del marcapasos para darme indicaciones.

 

💗 MENSAJE FINAL

Vivir con un marcapasos no ha sido sencillo, pero tampoco ha sido el fin de mi vida.
Esta cirugía me salvó y me enseñó a escuchar mi cuerpo, a respetar mis límites y a valorar cada día.
Si estás por recibir un marcapasos o conoces a alguien que pasará por esto, recuerda:
no es una sentencia, es una segunda oportunidad para vivir.