Parte 2: El antes de la cirugía y el momento en que tuve que aceptar el marcapasos.

Después de escuchar al cardiólogo decir que necesitaba un marcapasos de inmediato, mi vida se detuvo por dentro. No lloré, pero sentí que algo se rompía en silencio, me quedé callada por un momento, en shock supongo pero eso era lo que seguía y con ello todo lo que conlleva. El dr nos explicó los tipos de marcapasos que hay y cuál era el que yo necesitaba. Ese día viernes 14 de octubre del 2017 me dieron el alta de un hospital para el lunes internarme en otro yell… Saliendo fuimos por mi bebé (que como les comenté lo tenían mi cuñados), fuimos a ver a mis papás para explicarles todo, el domingo fuimos a comer con mi familia (no sabíamos que iba a pasar) y preparamos todo lo de mi bebé porque al siguiente día iba a hospitalizarme. Antes de llegar a quirófano, tuve que enfrentar algo mucho más profundo que una cirugía: primero aceptar que iba a depender de un dispositivo para vivir y segundo, que iban a hacerme el cateterismo (antes de colocar el marcapasos) y no sabíamos con qué se iban a encontrar, no tuve miedo (y hasta la fecha no lo tengo), sólo pensaba…

Al siguiente día (lunes 16 oct 2017), ya estábamos listos… Mi hija que en ese entonces tenía 14 años y mi esposo, todo el tiempo estuvieron conmigo. En la tarde, llegamos al hospital y ya estaba mi cuñado con mi suegro esperándonos para darles a mi bebé (otra vez 💔) y yo entrar a internarme…

Martes 17 de octubre 2017, 7:30 am me bajan a quirófano y comienza todo, primero el cateterismo con un cardiólogo intensivista, ahí estaba también mi cardiólogo electrofisiólogo y todo el personal, detectan la “obstrucción” y los demás problemas y proceden a colocarme el marcapasos. Resultado del cateterismo:

1.- Puente muscular con obstrucción del 60% en la arteria descendente anterior (lado izq).

2.- Síndrome de arterias tortuosas (lado izq).

3.- Arterias del lado derecho del corazón más delgadas de lo normal.

4.- Bradicardia del nodo sinusal (marcapasos).

Qué significa??? Que sólo tuvo arreglo el punto #4 con el marcapasos, el punto #1, 2 y 3 no tienen arreglo, es un problema congénito y no hay cirugía para corregir eso. El marcapasos no me regresó a mi vida normal, mi problema principal es el puente muscular y ese no deja que mi corazón funcione normal y por lo tanto mi vida es muy limitada a pesar de haberme colocado el marcapasos. 

(*Qué es un puente muscular: es una arteria importante del corazón que pasa por encima del músculo cardíaco pero en mi caso está metida y con cada latido la aprieta, esto no permite que pase bien la sangre con cada latido y es peor en esfuerzos porque el corazón trabaja más y por lo tanto la ahorca más. Este no permite que el marcapasos funcione de manera normal como en cualquier persona después de haberle colocado un marcapasos).

Qué siguió???  A partir de ese momento dejar de cargar a mi bebé, dejar de manejar, no cargar cosas pesadas, no hacer esfuerzos, no hacer ejercicio, estar ajustando a cada rato el marcapasos, no levantar el brazo durante 4 semanas e ir con el psiquiatra a rehabilitación cardiaca mental y obviamente con medicamento de por vida…

Ese día no solo me pusieron un marcapasos; también me entregaron una nueva realidad que no podía cambiar. Descubrí que parte de mi corazón estaba atrapado en un puente muscular sin salida, y que, aunque el marcapasos podía ayudar, nunca volvería a tener la vida “normal” que conocía.

Salí del hospital con cicatrices visibles en el pecho… y otras invisibles en el alma: no cargar a mi bebé, no manejar, no hacer esfuerzos, vivir con revisiones constantes, ajustes del dispositivo, medicamentos psiquiátricos y un ritmo de vida que ahora dependía de límites.

No tuve miedo de morir. Pero sí tuve miedo de no saber cómo vivir así.

A partir de ahí, comenzó otra batalla: aprender a convivir con un corazón que late asistido, con una obstrucción que no tiene cura y con una vida que ya no era libre, sino delicadamente dosificada.

En lo que sigue de esta historia, les contaré cómo se vive cuando el diagnóstico no desaparece, cómo se llora cuando no se puede cargar a un hijo, cómo se respira cuando el pecho duele sin explicación… y cómo empieza, muy lentamente, el proceso de intentar encontrar calma dentro de un cuerpo limitado.

Parte 1, El comienzo: Vivir con un marcapasos siendo joven, mi historia real, el inicio…

Parte 1, El comienzo: Vivir con un marcapasos siendo joven, mi historia real, el inicio…

Cuando escuchamos la palabra marcapasos, muchos piensan en una persona mayor. Lo que pocos saben es que también los jóvenes podemos necesitarlo. Yo tenía 38 cuando mi corazón colapsó. Llegué a urgencias con apenas 28 latidos por minuto y esa noche cambió mi vida.

En esta parte quiero compartir cómo fue el inicio de mi camino con un marcapasos a una edad temprana.

¿Qué es un marcapasos y por qué lo necesitaba? 

El corazón tiene un “sistema eléctrico” que marca el ritmo de los latidos. En mi caso, sufría de bradicardia: mi corazón iba tan lento que ponía en riesgo mi vida. El marcapasos es un pequeño dispositivo que se coloca bajo la piel y envía impulsos eléctricos para mantener el ritmo estable. Es, literalmente, un salvavidas.

La urgencia: cuando mi corazón bajó a 28 latidos

 

Fue un martes por la mañana, fui con una amiga (el primer ángel de ese día) que es médico (me estaba poniendo ozono cada semana) y me dijo: deja te pongo el oxímetro para ver como andas… frecuencia de 42 y me dijo que necesitaba ir a que me revisara un cardiólogo, yo dije: ok, la próxima semana igual y saco una cita… Seguimos con todo y ya cuando me iba me dijo que me iba a prestar su oxímetro para que me estuviera checando la frecuencia y me fui. Todo el día estuve con esa frecuencia pero yo no me sentía mal… Pero como a las 7 pm de repente sentí un cansancio extremo y me senté (ya estaba en mi casa),… 37 latidos por minutos… le escribí por WhatsApp y me dijo que me recostara y que tuviera mucho cuidado, que si me seguía sintiendo mal me fuera a urgencias… ok, me recosté, mi esposo me decía y me decía que nos fuéramos a urgencias pero yo decía “urgencias”???, esto no es una urgencia, para mí urgencia era sangre, huesos, no esto! Pero nunca olvidaré esa sensación: mareo, cansancio extremo, falta de aire y un dolor en la boca del estómago. Mi esposo (mi ángel) me llevó a urgencias suponiendo que me estaba infartando porque casualmente hacía unos meses su amigo se estaba infartando en carretera y él estaba con él, así que tenía los síntomas. Total que cuando vamos en el carro yo me quería vomitar (creí que era el estómago y que a lo mejor si necesitaba medicamento), todo el camino yo quería vomitar.

Llegamos al hospital, confirmaron que mi corazón estaba demasiado lento y no me dejaron salir, eran 28 latidos por minuto y presión peligrosamente baja. Yo estaba muy preocupada por mi bebé, tenía 10 meses y se lo tuvo que llevar mi cuñado y mi concuña en lo que me atendían pero fueron primero 4 días hospitalizada en lo que me hacían todo (análisis de sangre, holter, ecocardiograma y ver si con potasio mi corazón reaccionaba pero nada). Mi cardiólogo me dijo que lo último era que tenía que hacerme una prueba de esfuerzo en su consultorio (en el hospital al que había llegado no tenían), yo, ok. Pero nos dice que tienen que llevarme en ambulancia.. (yo: qué??? No, me voy en el coche, no voy a pagar ambulancia!!!), pero no, me tenían que trasladar en ambulancia (no sabíamos lo que el dr ya temía y no iba a arriesgarse)… Esto ya fue el viernes en la mañana, llegan los paramédicos, va también el médico de urgencias (que me salvó la vida, otro ángel) y vamos al hospital donde tiene su consultorio mi cardiólogo… Llegamos y está otro cardiólogo con él (ya se me hizo raro, yo decía: porqué tanto médico???). Preparan todo, me conectan todo, me explican todo y empiezo… Mi cardiólogo no dejaba de ver el monitor… Empezando la etapa 2 el dr detiene la prueba de esfuerzo… El médico fue claro: “Necesitas un marcapasos de inmediato”. Ese momento, entre miedo e incredulidad, marcó el inicio de una nueva etapa en mi vida.

Nunca se me va a olvidar!!!

Yo: qué??? No!!! Yo no estoy mal de corazón le decía…

Me dijo, hay un bloqueo y también necesitamos hacer un cateterismo para ver en donde es…

Yo: No, yo estoy prefecta de salud, le dije que hacía yoga, estaba delgada, perfecta de análisis de laboratorio. Pero los datos habían arrojado otra cosa, fue una sensación horrible…

Y para terminar, mi dr nos dijo: si ese día te hubieras quedado dormida, no hubieras despertado, los latidos van bajando hasta que para. Pfffff!!!!!

Les seguiré platicando después tooodo poco a poco wink

Lo que nadie te cuenta

 

– El marcapasos no significa “vida limitada” (aunque algunas veces sí, que es mi caso y que te seguiré platicando): se puede trabajar, amar, reír y hasta soñar más fuerte.
– Sí, hay que cambiarlo cada ciertos años (en mi caso serán 9), y ese costo puede ser una preocupación, pero es un recordatorio de lo valiosa que es la vida.
– También hay miedos: “¿funcionará siempre?”, “¿qué pasará en la siguiente cirugía?”. Y es válido sentirlos.

Mensaje final

La vida puede cambiar en un segundo…

Ese día entendí que no siempre hay señales escandalosas antes de que el cuerpo colapse. A veces el peligro se esconde en el silencio de un corazón que late demasiado lento. No sabía si sentir miedo, negación o alivio por tener una respuesta… solo recuerdo mirar el techo del hospital y pensar: “¿Esto de verdad me está pasando a mí?”

Así comenzó el camino más inesperado de mi vida: aprender a vivir con un corazón asistido, con una cicatriz que cambiaría no solo mi pecho… sino mi manera de ver la vida.

Y aunque esa fue solo la primera parte, lo más difícil estaba por comenzar: aceptar el diagnóstico, enfrentar la cirugía y aprender a confiar en un dispositivo que mantendría vivo mi corazón.