⭐ Capítulo: Cuando los síntomas no se fueron… incluso después del marcapasos
Después de la cirugía, todos —incluidos los médicos del hospital— pensaron que la parte más difícil ya había pasado.
Y sí, la bradicardia se corrigió con el marcapasos…
pero no mis otros problemas del corazón.
Lo que pocos saben es que no todos los pacientes que reciben un marcapasos “vuelven a la normalidad”.
Yo soy uno de esos casos.
A los pocos días del alta, cuando apenas empezaba a recuperarme físicamente, me di cuenta de algo que me rompió por dentro:
los síntomas no se habían ido.
💔 El dolor en el pecho seguía ahí
Los doctores me habían explicado que tenía:
- un puente muscular con obstrucción del 60%,
- arterias tortuosas,
- arterias más delgadas de lo normal en el lado derecho,
- y un tronco muy corto.
El marcapasos ayudaba al ritmo de mi corazón,
pero no podía arreglar todo lo demás.
Por eso el dolor en el pecho no desapareció.
Al contrario…
Al subir las escaleras me faltaba el aire,
si cargaba algo (aunque fuera ligero) sentía presión,
si me estresaba tantito, me dolía la boca del estómago,
si caminaba rápido, mi corazón no “respondía como debería”.
Era como vivir con un freno interno que nunca se quitaba.
Además hubo que ajustar mi marcapasos para que yo no me “ahogara” tanto y empecé a quedarme dormida de repente, sin sueño, era algo así de “me voy a dormir” (avisaba) y corrían a verme o a estar conmigo por si en ese momento yo estaba cuidando a mi bebé.
🫠 La presión baja volvió, como siempre
Después del marcapasos, yo esperaba sentirme “más fuerte”.
Pero mi realidad fue otra:
- mareos constantes
- visión borrosa
- debilidad al levantarme
- caídas de presión repentinas
- ganas de desmayarme sin razón aparente
Mis valores bajaban a 90/60, 87/60, 85/58…
y había días donde simplemente no podía estar de pie mucho tiempo.
Mis médicos lo explicaban muy claro:
“Tu corazón late bien, pero tu flujo sanguíneo no es normal.”
Mi puente muscular sigue apretando la arteria en cada latido,
y mis arterias tortuosas hacen que la sangre no fluya como debería.
🌪 Los síntomas extraños que nadie entiende
A los mareos y al dolor en el pecho se sumaron sensaciones que muy poca gente menciona:
- episodios de fatiga “que me tumbaban”
- falta de aire al mínimo esfuerzo
- dolor debajo de la costilla izquierda
- el pecho “apretado” por dentro
- taquicardia rara a pesar del marcapasos
- ansiedad por sentir mi corazón trabajar de forma distinta
A veces, sentía como si mi cuerpo olvidara cómo distribuir la sangre.
Como si cada sistema estuviera peleando para funcionar.
Y tratar de explicarle esto a alguien es complicado,
porque por fuera una “se ve bien”.
🧩 Y ahí entendí algo doloroso: el marcapasos no era el final del problema… era el inicio de una realidad distinta
Yo pensaba que después de la cirugía iba a recuperar mi vida.
Que iba a volver a hacer ejercicio, cargar a mi bebé, manejar, caminar sin miedo.
Pero mis diagnósticos no desaparecieron:
- El puente muscular sigue ahí.
- Las arterias tortuosas siguen ahí.
- La presión baja sigue ahí.
- Mis síntomas siguen ahí.
El marcapasos evitó que mi corazón se detuviera…
pero no podía cambiar la estructura de mis arterias.
❤️ Reflexión
Muchas personas creen que “ya me curé” porque tengo un dispositivo que regula mis latidos.
Pero la realidad de vivir con una enfermedad cardíaca estructural es muy distinta.
Aprendí que la vida no siempre vuelve a como era antes.
Que hay días buenos y días que se sienten imposibles.
Que estar viva es un milagro, pero también una carga pesada.
Y aun así, aquí sigo…
con dolor, días con miedo, días sin miedo, frustrada, con desesperanza, con limitaciones…
pero también con fuerza, esperanza y amor por mi familia.
El corazón que me falló también me enseñó a valorar cada latido,
y a contar mi historia para que otros sepan que no están solos.