Cómo me cuido después de un episodio de angina
Pequeños hábitos que me ayudan a vivir con más calma
Como saben, tuve un episodio de angina de pecho hace 2 semanas…
Después de un episodio de angina, el cuerpo y la mente no quedan igual.
Aunque físicamente empieces a sentirte mejor, por dentro todo va más despacio, más sensible.
Aprendí que cuidarme después no es exagerar ni vivir con miedo.
Es escuchar, respetar y bajar el ritmo sin culpa.
Esto es lo que a mí me ayuda.
1️⃣ Me doy permiso de ir más lento
No intento volver de inmediato a “como estaba antes”.
Mi cuerpo pasó por algo importante y necesita tiempo.
Ir más lento no es retroceder.
Es sanar.
2️⃣ Escucho cualquier señal, aunque sea pequeña
Después de una angina aprendí que:
-
el cansancio extremo
-
la presión en el pecho
-
el ahogo
-
o el malestar raro
no se ignoran.
No siempre es algo grave, pero siempre merece atención.
3️⃣ Cuido mi descanso como parte del tratamiento
Dormir, hacer pausas y no llenarme de pendientes también es cuidarme.
No todo se arregla con medicamentos aunque sí es importante tomarse la medicación indicada, en mi casa me pongo unos parches de nitroglicerina y tomo unas pastillas extras para esas emergencias.
El descanso también es medicina.
4️⃣ Me hablo con más amabilidad
Después de un episodio así, la mente puede llenarse de miedo o culpa:
“¿Hice algo mal?”
“¿Por qué otra vez?”
He aprendido a cambiar esas preguntas por:
“¿Qué necesito hoy?”
Eso cambia todo.
5️⃣ No minimizo lo que siento
Si algo no se siente bien, lo digo.
Si necesito ayuda, la pido.
Vivir con calma también significa no aguantar por costumbre.
6️⃣ Recuerdo que cuidarme no es vivir limitada
Cuidarme no me quita la vida.
Me la protege.
Puedo seguir adelante, pero con conciencia, información y respeto por mi cuerpo.
🌿 Para quien esté leyendo esto
Si tú también has pasado por una angina o un susto con tu corazón, quiero decirte algo:
No estás débil.
Estás aprendiendo a escucharte y eso también es fortaleza.