👉 ¿Hubo síntomas antes de necesitar un marcapasos? Mi experiencia con la bradicardia y los avisos que no vi a tiempo.

Cuando me diagnosticaron bradicardia y me dijeron que necesitaría un marcapasos, una de las primeras preguntas que todos me hicieron (incluido mi Dr.) fue:

“¿Y no sentías nada antes?”

Yo dije que no pero ya con el tiempo y lo que me dijo mi Dr. La verdad es que sí, mi cuerpo hablaba… pero ni mis papás ni yo supimos teníamos idea de que fuera el corazón. Mi cardiólogo dice que debieron ponerme el marcapasos desde que nací, pero creo que antes no se tenía la cultura de ver que estaba pasando.

🚸 Señales que pasaron desapercibidas en mi infancia:

Yo siempre tuve la fama de ser floja, desde niña, mi mamá siempre platicaba que siempre pedía que me cargaran y decía “tachi, tachi” (pedía un taxi). Una vez que fuimos de vacaciones familiares (yo tenía como 8-9 años), tuvimos una caminata y tuve un evento, no podía respirar; recuerdo mucho que mi papá se estaba riendo de mí y todos estaban normal, esperando a que se me pasara, sólo mi mamá me decía que me calmara y respirara. Cuando íbamos de campamento con los scouts (yo estaba en las gacelas), también siempre me ponía mal. Mi hermana la mayor (que sólo me lleva un año justo), me hacía mucha burla porque cuando íbamos en la secundaria ellas jugaban basquet y yo siempre me quedaba sentada.
A veces me cansaba con solo subir las escaleras, otras sentía que el aire no me alcanzaba o me mareaba sin razón, me llegué a desmayar varias veces, se me bajaba mucho la presión (y hasta la fecha), me daban ganas de vomitar… Ese tipo de cosas eran parte de mi vida pero SIEMPRE pensé que era porque me faltaba condición, también yo creí que era floja…

Jamás pensé que fuera mi corazón.

Toda mi vida sentí ese tipo de “cosas” que ahora sé que eran señales.

El día que llegué a 28 latidos por minuto, fue el límite…

Mi cardiólogo-electrofisiólogo me dijo algo que siempre recordaré:

“el cuerpo se adapta a vivir con lo que tiene pero llega un momento en que ya no puede más y revienta”.

Eso fue lo que me pasó a mí, mi cuerpo aguantó 38 años hasta que ya no pudo sostenerme. 

 

💗 Gratitud, incluso hacia lo que no entendí antes

Hoy agradezco que mis papás no supieran lo que tenía.
Porque pude tener una infancia normal, libre.
Y ellos vivieron sin una preocupación más sobre mí.

Los marcapasos de antes tampoco eran como ahora…
Quién sabe cómo habría sido mi vida.

 

❤️ Reflexión personal

A veces pensamos que los síntomas tienen que doler para ser graves.
Pero el cuerpo avisa en susurros antes de gritar.
El cansancio extremo, la sensación de desmayo, los mareos… todos eso fueron  señales que ignoré.

Si algo aprendí de todo esto es que escuchar tu cuerpo puede salvarte la vida.
Ir al médico no siempre es exagerar, a veces es prevenir lo que puede ser irreversible.